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El Maratón Perfecto

El Maratón Perfecto


Boston 2014

Ya había corrido un Boston. En el año 2014, la compañía para la que trabajaba fue escogida para resguardar todas las ofrendas y recuerdos que la comunidad de Boston había colocado en homenaje a los fallecidos en el atentado ocurrido el año anterior. La empresa recibió 20 números de la categoría charity. Los interesados, que tenían que ser empleados y debían enviar un relato de que significaba correr un maratón. Un comité seleccionaría solo los mejores 20. Siempre me imagine el momento de clasificar, corriendo un maratón épico, impecable y llegando a la meta como un atleta elite. Cuando me enteré de la opción de correr sin clasificar sentí un poco de vergüenza personal. Tenia cerca de dos años intentando la clasificación y no lo lograba. Estaba un poco desencantado, en esa época corría dos maratones al año, con un solo objetivo. Clasificar. En cada intento fallido muchos pensamientos por mi cabeza. Y de repente se aparece esta opción. Correr sin clasificar. Converse con mi entrenador en ese momento y me dijo. “las cosas pasan por alguna razón. Se te apareció esta oportunidad. No la desestimes. Corre Boston en esta edición y no dejes de intentar la clasificación”. Así los hice

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Debo decir que probablemente, esta edición de Boston fue la mas emotiva que se haya corrido. Fue una bendición haber tenido la oportunidad

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Chicaco 2016

Después de correr Boston 2014, me propuse ganarme el BIB para Boston. Necesitaba correr los 42km 195mts en menos de 3:30. Estaba claro que hacer la marca mínima era no clasificar. Necesitaba menos tiempo. Luego de analizar mis dos últimos años intentando clasificar, me convencí qué dos maratones al año no me permitían recuperarme bien. Si lograba hacer una buena recuperación de esa pela de kilómetros durante 16 semanas y luego hacer una buena preparación, tendría mas posibilidades. Así lo hice. Ya había corrido Chicago en el 2015, y a mi esposa en esa ocasión le encanto la ciudad. En el avión cuando regresábamos a casa, me dijo el año que viene regresamos a correr aquí, quiero correr mi segundo maratón en Chicago. Dentro de mi, gracias, Dios esta es la oportunidad de intentarlo nuevamente en una ruta ideal

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Regresamos al año siguiente. Hice una buena preparación. En esa época entrenaba con un coach que bautice “El Talibán”. Su método era high intesity - high volumen. Eso significaba dos o tres sesiones de velocidad o intensidad en la semana y largos bien largos. Llegaba treinta minutos antes a la pista y cuando el resto del equipo llegada yo estaba a mitad de mi trabajo. Se retiraban y yo seguía un rato mas. Eran días duros. Los largos recuerdo que en el segundo tercio del plan consistían en carreras de 28Kms y la semana siguiente de 24Kms, así estuve por mes y medio. Para poder hacer una buena recuperación, me daba masajes cada semana y terapias criogénicas cada quince días. Mi ingesta en esa época era high carbo (Matt Fitzgerald), esta parte era lo que mas me gustaba

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Un mes antes del maratón me sentía listo, converse con “El Talibán” para bajar la intensidad y no llegar cansado a Chicago, no le gusto mucho la idea, pero llegamos a un acuerdo. Cada día mas cerca del maratón me daba nervio, por mi cabeza rondaba la idea de volver a fracasar en el intento. Trabaje mucho mi auto-confianza. Este viaje a Chicago fue especial. Logre viajar con mi esposa y todos mis hijos. Al llegar al hotel, no se como lo sabían, pero en la habitación, estaba colocado un cartel que decía. “BQ”. (Boston Qualifier).

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Esa mañana en Chicago, después de todo el rito previo, me fui a la línea de partida, besé a Mariale y me dirigí al corral B. Me repetía: tranquilo, disfruta, repite todo lo que hiciste en los largos, tus piernas tienen. Gusto en el momento de la partida miré al cielo y agradecí. Pase lo que pase hoy voy a batallar. No voy a relatar como fue esta carrera, es motivo para otro escrito, pero solo les quiero decir que mi estrategia era llegar lo mas fresco posible al Km30 manteniendo un paso agresivo pero conservador. Cuando llegue al 30 me sentí bien, en el 32 me dio una pequeña crisis que logre contener, el paso ya estaba un poco lento. En el 35 sentí que las fuerzas regresaron y a pesar de todo lo recorrido mi ritmo era el ritmo objetivo, sentí miedo y sorpresa. ¿Estas en el paso objetivo en el 35?. Dentro de mi, entrenaste para esto, si eres inteligente lo vas a lograr. Kilometro 41 y unos metros, veo el reloj y saco cuentas…lo voy a lograr, pero la mente traicionando: “el calculo esta mal”. Pase la única elevación que tiene esta ruta, un pequeño puente antes de la meta, doblar a la izquierda y en 600 mts esta la llegada. Ocurrieron en cámara lenta. Cuando cruce la meta, mi reloj marcaba 3:24:31. Lo había logrado, había logrado hacer la marca. Necesitaba 3:30:00. Baje mi tiempo en mas de 10 minutos. Me arrodille y bese el piso. Varias personas del equipo medico se acercaron y escuche a otro corredor decir: “don´t worry, he is OK. He is a happy man”. Había clasificado al Maratón de Boston 2017.

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Nueva York 2017

Después de Chicago, hice un buen descanso y al año siguiente salí en la lotería del NYC Marathon. Con la confirmación de Boston, mi estrategia en Nueva York era disfrutar, un paso cómodo y ser parte de aquella fiesta en el mejor maratón del mundo. Como preparación a Boston, durante el entrenamiento para NYC lleve mi kilometraje mensual 15% por encima de mi porcentaje anterior. Corría cerca de 70-80 kms semanales y 100 en la semana peak. Me sentía cómodo. También me di cuenta de que no podía mantener el ritmo de trabajo de “El Talibán”, converse con él y debo decir que gracias a su asesoría llegue a Boston, me hizo un mejor corredor. Estoy súper agradecido, pero con 50 años tenia que comenzar a entrenar cuidándome mas.

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Comencé una interesante etapa de amistad con Luis Orta, un atleta olímpico venezolano, quien se dedica a entrenar a mortales. La metodología de Luis era diferente, mucho trabajo largo por percepción de esfuerzo. Los trabajos de velocidad no eran tan frecuentes. Un maratón de NYC maravilloso, es una carrera que todo amante de este deporte debe completar, es asombrosa la energía de la gente. Lo voy a correr de nuevo con Mariale

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Con Luis, logre completar la mejor preparación física que recuerde. Y esto es lo maravilloso del maratón. Cada vez que lo intentas, es diferente y te da la oportunidad de ser la mejor versión de ti. Después de llegar al tope de condiciones con “El Talibán”, pensé que no habría mas espacio para mejorar. Pero no fue así. No recuerdo un entrenamiento malo con Luis. Los trabajos específicos salían como se planeaban. Creo que la base de kilómetros que logre con “El Talibán” fueron la garantía de cero lesiones en mis preparaciones posteriores. Los ritmos de trabajo eran los que planificábamos. Una preparación impecable. Dos meses antes, acordamos: “Jesús, el objetivo será 3:7. Tus tiempos lo predicen, tus piernas pueden. Confía en ti”.

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Boston 2018

Ya era una norma en la familia, que a todos los maratones viajábamos juntos. Así lo decidimos, era una forma de disfrutar a los chicos. Ellos crecen y luego comienzan a tomar sus decisiones y trazar sus caminos

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Nos tomábamos el tiempo de planificar todos los detalles. Ese año conseguimos un apartamento ubicado en el KM36 de la ruta. Me gusta llegar por lo menos tres días antes de la carrera para aclimatarme, descansar y estar lo mas fresco posible. Esta no fue la excepción.

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Día de la Expo.

Este año, habían cambiado la sede de la expo hacia una zona nueva en Boston ubicada hacia el puerto. En esa época ya tenia el canal de YouTube. Salimos del apartamento, cámara, mochila, chicos, vamos a buscar ese BIB. Al llegar al sitio, quien no haya corrido un maratón no sabe de lo que se pierde, es una verdadera fiesta. El ambiente, las caras de los corredores, nadie se conoce, pero todos se saludan. Las familias orgullosas. En particular Boston representa como unas olimpiadas amateurs. Todo el que esta allí, corre, corre rápido. Es una elite

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Me aproximo al counter de chequeo del registro y entrego mi numero de referencia. Normalmente los corredores que clasifican a Boston reciben con anticipación un Pasaporte que se debe presentar en el registro. En las dos ocasiones, nunca me llego antes sino después. Así que solo tenia el numero de referencia. Grabando todo, comentando todo para el canal. Noto que la señorita que recibe mi numero de registro, busca y busca en el computador y su cara denotaba que no estaba ubicando mi información. Se dirige a mi y me comenta, Ud. no esta registrado. Se acabo la grabación y la narración. Para darle mas drama al momento, la pregunta que no quieres escuchar en ese momento, se acerca Mariale y me pregunta: “¿Algún problema mi amor?”

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Le pido a la Señorita que vuelva a buscar. Repite el proceso y su respuesta en la misma: “Ud. no esta registrado”. Creo que le corazón se me detuvo. Y otra vez, la mente haciendo de las suyas: “Te equivocaste”, “No estas inscrito”. Suelto cámara, busco el celular y empiezo a tratar de ubicar todos los correos que recibí de la organización. Si, se están imaginando bien, no aparecía ningún correo. Estaba nervioso. Mariale me vuelve a preguntar: “¿Algún problema mi amor?”. Mi cara era reveladora, le contesto: Dicen que no estoy registrado. Se acercan los niños y preguntan: “¿Papa que pasa?”. Momento epico

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La Señorita de la organización se acerca y me dice, vamos a buscar a alguien para que lo ayude. Mil pensamientos por mi cabeza. Una joven muy amable se acerca y me pide explicarle lo que estaba pasando. Me muevo bien con el inglés, pero ante esta crisis maratoniana hubiese preferido que todo pasara en español. Tratando de mantener la mayor calma, explico a la señorita mi situación. Recuerdo haberle dicho, yo recibí el correo de confirmación, no lo logro ubicarlo, pero lo recibí. Muy amablemente me pidió el pasaporte personal y se fue hacia las oficinas interiores. No se exactamente que tiempo paso, para mi fue una eternidad. Esas imagines nunca quedaron grabadas, luego me arrepentí de haber suspendido toda la grabación.

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5 – 10 minutos habrán pasado cuando veo a la señorita que me pidió el pasaporte, acercándose. Recuerdo que todo pasaba como en cámara lenta. Traía una sonrisa espectacular, su cara era de una alegría absoluta. En una de sus manos el pasaporte. En la otra, una bolsa transparente con material del maratón en su interior. Se detiene frente a mi y recita esta oración que sonó a gloria celestial: “Sorry Mr. Suarez. It was a mistake in our systems. Welcome to the Boston Marathon 2018”. Mi corazón comenzó a latir de nuevo

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Los días previos los lleve con tranquilidad. Soltando las piernas en las mañanas con trotes suaves, mucho estiramiento y evitando caminar en exceso. Por experiencias anteriores, decidimos llegar a lugares de alojamiento donde pudiéramos cocinar, para tratar de no cambiar la sazón de la comida y mantener el plan de alimentación al pie de la letra. Boston es una ciudad apasionada por el deporte y el maratón significa mucho para ellos. No hay lugar en la ciudad donde, en esa época, no te encuentres a otros corredores. Los locales te preguntan: “¿Vas a correr?”, “Bienvenido a Boston, Felicitaciones por clasificar”. Un rumor que estaba tomando fuerzas en esos días, era en relación con el clima del día de la carrera. Normalmente Boston en esa época del año es fresca, fría para los de sangre tropical como yo. Pero el día del maratón pasa cualquier cosa. Tormentas, temperaturas bajas, heladas, calor

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El día antes del maratón, las chicas se fueron a completar su maratón de tiendas. Yo en casa descansando, completando la ingesta y la hidratación. El día previo, leo, me gusta ver videos motivacionales y visualizo la carrera en mi mente. La sueño, la pienso. Desde que llegamos a Boston los días estuvieron soleados y maravillosos, pero pronto quedarian atrás. 24 horas antes al salir a soltar las piernas, el cielo estaba nublado, una brisa fría recorría la ciudad. Dentro de mi, rezaba, vamos señor…sorpréndenos mañana. Todo el día viendo TV y las noticias no dejaban de hablar del clima y el maratón. Uno de los titulares decía: Mañana se correrá el maratón en las peores condiciones climáticas de la historia

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La noche antes, todos los reajustes. Nueva indumentaria. Dos pares de zapatos. Dos pares de media. Bolsas de basura improvisadas como chalecos impermeable (los impermeables se agotaron en la ciudad). Vaselina de recarga. Desayuno pre-competencia. Esa noche conversé con el coach. Me dijo algo que nunca se me olvidara: “Mañana cuando salgas a correr muchas cosas serán diferentes a como las planeamos. Lloverá. Estará frio. Pero hay algo intacto, es tu voluntad. No te dejes vencer. Mañana haz que esa carrera sea perfecta para ti”. La lluvia comenzó a las 9:00 PM

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Listo en el apartamento, antes de salir guardaba esperanzas de una tregua por parte del clima. Llegue al sitio del embarque forrado en bolsas de basura, hacia un frio terrible. En mi bus, ningún corredor conversaba. Todos callados. Afortunadamente el embarque fue rápido, eso evito que nos mojáramos. Dentro del bus, la temperatura era mucho mas agradable. El trayecto se hizo lento, no por el trafico sino por la intensa lluvia.

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Al llegar al sitio de partida, los buses te dejan como a un kilometro del colegio que sirve de refugio. Todo ese trayecto fue de intensa lluvia. Ya para ese momento, zapatos y media mojados. Mantenía mi cuerpo seco al igual que la cabeza. El área principal de espera es un campo deportivo donde instalan carpas. En el 2014, tuve la oportunidad de sentarme y mantener las piernas frescas antes de la partida. En esta ocasión era imposible. Estar fuera de la carpa era empaparse. Dentro no había espacio y el barro abarcaba todo el área. Honestamente era un caos. La fila del baño era larga y debajo de la regadera del cielo. Estuve parado por mas de una hora.

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Mi estrategia de carrera seguía siendo la misma. La primera mitad de Boston es en bajada, sino no controlas, el ultimo tercio puede ser duro. Salir conservador, guardar fuerzas, pasar las colinas “Parte Corazones” como se pueda y después dejarlo todo

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Anuncian que mi corral se debe acercar a la línea de partida. El aguacero era inclemente. Me cambio las medias como puedo, me coloco mas vaselina y zapatos secos. En 5 minutos todo estaba mojado de nuevo. Desde el punto de concentración de corredores hasta la línea de partida, se debe recorrer una pequeña comunidad, Hopkinton. Toda la comunidad estaba afuera de sus casas, como en cada edición, agradeciendo y deseándonos lo mejor. ¿Por qué no están en sus casas?. Eso es lo que hace al Maratón de Boston diferente. Su gente.

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Listos en la línea de partida, tercera ola de corredores lista. Me quito tres bolsas negras, me quedan dos. El plan inicial era quitarme todo y correr con marga larga, guantes, y gorro. Era impresionante la cantidad de agua que caía. El frio era tenaz. Temblaba. Le abrí unos agujeros a las bolsas y quedaron como unas camisas. Esa espera duro 15 minutos mas o menos. Los corredores estábamos impacientes, pero allí estaba, no lo habíamos notado…el espíritu del maratón; los corredores comenzamos a abrazarnos y desearnos una buena carrera. Que momento, la frase que mas se escuchaba: “Nadia Abandona. Nos vemos en la meta”

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Y sonó el pistolazo. Siempre es como la primera vez. No importa cuantas veces hayas corrido un maratón, en la línea de partida la sensación es la misma. Nervio, expectación. Me persigné y salí a cumplir mi plan de carrera. No tenia ni idea de como este maratón cambiaria mi vida. Uno de los errores del primer Boston, fue que, por la emoción, no hice el plan de hidratación que había practicado por semanas, me centre en el ritmo de carrera y olvide lo demás. En esta ocasión estaba mas consciente y concentrado a pesar del diluvio. Mis zapatos de competencia eran los innovadores VaporFly4%. Durante los entrenamientos de calidad que hice practicando el ritmo de carrera, era notable el rebote en cada zancada, favorecía a la economía de carrera y me ayudaba a mantener el paso por mas tiempo. Los amaba. El día de la carrera, ríos de agua recorrían las calles, el efecto de los zapatos estaba perdido.

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Vi corredores caerse. Mantuve el paso objetivo, pero luego del Km10, note que estaba haciendo un esfuerzo adicional, no era la misma sensación de los entrenamientos. En los espacios abiertos las ráfagas de brisa helada eran terribles. La gente no dejaba de estar en las calles. Si ellos están allí yo esto aquí. Los corredores tratábamos de estar agrupados para de alguna manera protegernos de la brisa. No recuerdo en qué kilometro, escuche: “Ice, ice, ice”. Lo que faltaba, granizo

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Me mantuve concentrado en el ritmo, mis parciales estaban mas menos 5 segundos por encima del plan, nada grave. Pero en la medida que me acercaba al Km 21 el esfuerzo por mantener el ritmo era muy exigente. Decidí ingerir los geles con mas frecuencia para reponer energía, en cada estación de hidratación cumplía el plan, como hubiese deseado un café. Mas cerca del 21, comencé a ver corredores caminando y muy pocos sentados titiritando de frio. Dios mío hipotermia. Me repetía las palabras de Luis, haz que tu carrera se perfecta a pesar de lo que pase afuera

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Km22 y hago mi balance. Piernas heladas, manos heladas, cabeza caliente. Tengo tanque para intentar ese 3:17. Ya en el Km24 sentía que aquello estaba siendo muy duro. Entre la multitud gritaban que algunos corredores elites se había retirado. “Uds. si pueden, vamos”, gritaban. Durante un instante reduje el paso. Y decidí, tengo que ajustar todo. Mi mayor sueño era clasificar y lo lograste. Ya estas aquí. El PB será en otro maratón. Estas condiciones están por encima de lo normal. En ese momento hice memoria de todo lo que había pasado para estar aquí. Todo el esfuerzo de varios años. Los momentos buenos y malos. Los amigos que había ganado. Los largos entrenamientos en la pista con “El Talibán”. Me sentí agradecido. Así es la vida, de esfuerzos y recompensas. De persistencia, de consistencia y de paciencia


Mis manos estaban hinchadas del frio. Trate de quitarme los guantes y no podía. No tenia calambres, pero sentía tensión en algunos músculos de las piernas, el frio era intenso. Nuevo plan, administra las fuerzas y completa el maratón. Viene una parte exigente en el Km32, las subidas de Newton llamadas “Parte Corazones”. Me concentre en correr kilometro a kilometro en el mejor ritmo que podía y darle animo a los compañeros de carrera

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Me administré lo mejor que pude. Batallando con el rio en las calles y el agua que no paraba de caer. Recuerdo que ocurrían recesos de la lluvia y los corredores gritaban, yo me decía ahora si aprieta un poco, a los pocos segundos de nuevo la lluvia. En la medida que nos adentrábamos en los kilómetros se podía ver mucha gente caminando. Mantenía un ritmo constante. Muy cerca de Newton Hills reconocí a unos amigos de la oficina en Boston, fue agradable verlos. La escena en esas subidas era terrible. Mucha gente caminando. Corredores sentados en las orillas de la calle, recuperándose o resignados. Me daba animo diciéndome, pasa a los corredores que puedas, pásalos.

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Ya en la parte superior de la colina, exactamente quedan 12 kms para terminar el maratón. Saque el iPod que afortunadamente funcionaba, solo un audífono se escuchaba. Active la música y me deje llevar por esas bajadas. Mi energía era ver a Mariale en el KM36. Llovía menos, creo que la pendiente de la calle hacia que le agua acumulada fuese menos y se podía correr mas rápido. Me acercaba al lugar que acordamos vernos y allí, allí pude ver esa pequeña bandera tricolor que era la señal. Que momento. Lo recuerdo y me emociono. Nos abrazamos y Mariale, me grita: “Gano Desi, gano Desi”. Desi Linden una de las mejores guerreras del maratón había cobrado. Eso me dio fuerzas

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Me entro el demonio y me dije quedan 6Kms. vamos a hacerlos en ritmo progresivo para terminar en el ritmo objetivo 4:36 min/km. Y así fue, me olvide del frio, me olvide del cansancio y sentí esa oda interior que solo un maratonista entiende, las piernas respondían, mi sensación de disfrute era plena, estaba disfrutando los últimos kilómetros. Un total estado de flow. La magia del maratón.

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Veo la meta…toda el área estaba full de personas, no importa el agua, el frío, este era su maratón, en su ciudad y estaban allí festejando. Lluvia de frente y ya no había nada que guardarse, con todo cruce la meta. Feliz, agradeido. Me devolví, me incline y bese la línea de llegada. Gracias Boston. Fue mi carrera perfecta. Mi tiempo oficial 3:30 y unos segundos

A pesar de la adversidad fue mi mejor carrera. El coach hizo sus estimaciones y considera que el tiempo hubiese sido 3:15, en condiciones normales. Pero no me importo no lograr el objetivo de tiempo. Fue la carrera con la mayor fortaleza mental que haya corrido. Esa confianza, me la dio haber logrado un plan de entrenamiento de calidad. De hacer un entrenamiento integral. Esta experiencia me enseño lo que se puede lograr con esfuerzo. Que los objetivos pueden tomar tiempo, pero si realmente lo quieres y trabajas…lo lograras.

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Fue un maratón perfecto que comenzó un año antes. Me enseño la tremenda fortaleza que hay dentro de mi. Me enseño que a pesar de no cumplirse uno de los objetivos, el maratón siempre te recompensa. Siempre te da la oportunidad de redefinir tus limites. Hoy sigo buscando mi carrera perfecta

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Gracias Maraton


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